CRITERIOS
considerados PARA LA SELECCIÓN DE LAS ÁREAS DE ESTUDIOS
Las áreas del
Componente Académico fueron seleccionadas de acuerdo a los reinos
del entendimiento. Phenix citado por Arraigada (2001) afirma que los
seres humanos conquistan seis reinos del entendimiento o del
significado, que les permiten tener referencias del mundo y
desplazarse por él. Estos reinos son los siguientes:
1.
El Reino de los Símbolos.
Nuestra inteligencia no toma contacto directo con la realidad, lo
hace a través de una construcción intelectual que toma como
referencia estímulos sensoriales periféricos. Los sentidos
procesan las percepciones directas y las comunican al cerebro. Dicho
de otro modo, los sentidos perciben ciertas manifestaciones de la
realidad que nos rodea. Cada órgano sensorial comunica al cerebro
determinadas señales que permiten que la inteligencia adquiera una
noción esquemática de la realidad.
Cada una de estas
nociones esquemáticas puede ser a su vez ser condensada en un
símbolo. Agrupaciones de símbolos generan códigos y estos códigos
pueden constituir lenguajes. Las luces de un semáforo, las letras
del alfabeto, los números, los signos aritméticos, los gestos, etc.
Gracias a los símbolos, representaciones parciales de la realidad,
y a los signos propios de un lenguaje, podemos identificar personas,
cosas, atributos y acciones.
Los conceptos
identificados se pueden relacionar entre sí generando nociones más
complejas que denominamos abstracciones. Podemos entender que Pedro
es mayor que Juan, que tengo la presión arterial alta, que pasado
mañana vence una cuota de mi crédito de consumo o que mi jefe está
de cumpleaños. En una generalización amplia podemos ver que la
mayor parte de las abstracciones que usamos tienen una expresión
matemática. Fechas, tamaños, distancias, tiempos, crecimientos,
disminuciones, coeficientes de propiedades físicas y químicas,
tablas genéticas, relaciones de comparación, etc.
El manejo de los
símbolos verbales y matemáticos se considera tan fundamental en el
desarrollo educativo, que las más importantes universidades del
mundo utilizan pruebas de dominio verbal y de habilidad matemática
para pronosticar el desempeño de un candidato a la enseñanza
superior.
En la obra
de Phenix, que hemos citado, este ámbito del entendimiento se
denomina Reino de la Simbólica.
2.
El Reino de la Experiencia.
Desde que el ser humano inicia su proceso vital, su capacidad móvil
y motriz comienza a condicionar manifestaciones intelectuales. Se ha
argumentado con sólidas razones que una parte importante de la
evolución de la inteligencia del hombre se debe a las
extraordinarias posibilidades de articulación de sus manos. La
experiencia es esencial en el dominio de ciertas habilidades como
nadar, tocar un instrumento o realizar un trabajo plástico. La
experiencia condiciona nuestros pensamientos dándonos una referencia
de lo factible y de las consecuencias que surgen de una determinada
actividad corporal.
La reiteración de
actos y fenómenos en que se involucran los seres humanos permite,
por una parte, obtener mejores resultados de una misma acción y, por
otra, explicarnos las relaciones que enlazan las causas con las
consecuencias de los hechos. La corrección simple de una tarea por
“ensayo y error” es el principio en que se sustenta la técnica.
La explicación de las relaciones de causa y efecto de los fenómenos
es el fundamento de la Ciencia.
La experiencia es, por
lo tanto, condición indispensable para alcanzar determinados
dominios intelectuales. Por su parte, cada técnica y cada ciencia
es tributaria de un determinado campo de la simbólica, por ejemplo,
la nomenclatura química, las leyes en ciencias físicas y las
concepciones geométricas que permiten comprender fenómenos físicos,
químicos y biológicos.
El
Dr. Phenix se refiere a este ámbito de la inteligencia como Reino de
la Empírica.
3.
El Reino de los Valores.
Por
alguna razón misteriosa, Sarita prefiere la mermelada de mora, y
Marcial la mermelada de frutilla. El sonido de un arroyo o la melodía
de un piano no nos deja indiferentes. Podemos sentir agrado al
contemplar un atardecer o un arco iris. Si conocemos algunos
elementos de climatología, podemos comprender porqué se producen
los cambios de color en el firmamento, o la forma y colorido de la
luz refractada en la humedad atmosférica. Pero podemos simplemente
disfrutar del espectáculo. Hay fenómenos sensoriales que tocan
nuestros sentimientos y nuestras emociones, tales como la música y
la plástica. Hay también juegos simbólicos en que se enlazan
expresiones verbales hermosas e imágenes de fantasía capaces de
causar un impacto sentimental en el receptor.
Está claro que los
seres humanos pueden desarrollar una ilimitada sensibilidad y
afectividad que tiene una significación definitiva en muchas
circunstancias de la vida. Por qué soy amigo de tal persona. Por
qué me disgusta encontrarme con tal otra. Qué cosas me satisfacen.
Qué cosas me entusiasman. Qué cosas me entristecen, y qué cosas
me aproximan a la felicidad.
En esta
esfera de la comprensión de la realidad, las condicionantes son
enteramente subjetivas. Por las mismas razones que alguien se siente
bien, otro puede sentirse mal. Todo lo que hacemos, lo que
entregamos y lo que recibimos tiene, además de su significado
objetivo, una connotación axiológica que puede ser mucho más
intensa que lo que el análisis racional indicaría. En este ámbito,
el Dr. Phenix se refiere primordialmente a los valores estéticos, y
por ello lo denomina el Reino de la ESTÉTICA.
4.
Reino de la Personalización. Como
consecuencia del desarrollo que en cada persona tiene el dominio de
símbolos y lenguajes, de las vivencias que se han acumulado
experiencialmente y de la sensibilidad y emotividad que se ha
alcanzado a medida que avanzamos en nuestra propia existencia, se
establece una relación única e irrepetible entre cada ser humano y
el universo que lo rodea. No hay dos personalidades iguales. No hay
dos entendimientos idénticos de la realidad.
Esto significa que todo proceso de
desarrollo humano, queramos o no queramos, provocará una acentuación
de las características subjetivas que están latentes en todo
individuo. Por esto, es muy importante procurar que la conquista del
mundo personal esté asociada a los logros de la entidad en que se
desenvuelve cada individuo. Obviamente, será muy difícil, por la
misma naturaleza de este reino del significado, que las finalidades
institucionales coincidan plenamente con las motivaciones de cada
uno. Pero, al menos, podemos atenuar o evitar que se planteen
condiciones completamente contradictorias, y llevar a una saludable
posibilidad de ajuste entre los anhelos individuales y colectivos.
Esta esfera, que pone acento en la
personalidad y en la subjetividad, es la que en la obra "Los
reinos del significado" se denomina Reino de la SINOETICA.
5.
Reino del Comportamiento Moral.
Sobre la base de las conquistas anteriores, el ser humano presenta su
conducta real, la cual refleja, consciente o inconscientemente, una
posición ética. Es en la cristalización de la conducta cotidiana
donde cada persona se sitúa dentro del espectro de opciones que se
abre entre el bien y el mal.
Los intentos de formalizar modelos
de vida que orienten cada actitud y cada acción de un ser humano,
corresponden a lo que en la obra citada se denomina Reino de la
ÉTICA.
6.
Reino de la trascendencia.
Finalmente,
y por encima de todo lo anterior, el ser humano concibe las grandes
visiones sobre sí mismo, sobre quienes le rodean, sobre la sociedad
y sobre el universo. En este campo, las personas afirman
determinados ideales de vida, seleccionan doctrinas políticas y
sociales, realzan el ámbito de su trabajo y profesan una fe
religiosa.
Estas cosmovisiones son las que, en
el pensamiento de Phenix, surgen al conquistar el Reino de la
SINÓPTICA.
Puede parecer excesiva
toda la referencia anterior dentro de un esfuerzo muy concreto de
entrenamiento de personal en una institución de administración de
servicios. Sin embargo, tal vez el rigor de las evaluaciones de la
competencia funcionaria y la concisión que se exige a cada programa
de capacitación interna, obliguen a una atención más permanente
hacia lo que está muy al interior en la conciencia de cada recurso
humano. No solamente debemos preocuparnos del resultado último de
cada operación realizada por un funcionario, sino que debemos
procurar entender el tipo de motivaciones que lo animan y, en
general, llegar a reconocer, a lo menos, las circunstancias
fundamentales que lo rodean.
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