domingo, 18 de diciembre de 2016

CRITERIOS CONSIDERADOS PARA LA SELECCIÓN DE LAS ÁREAS DE ESTUDIOS

CRITERIOS considerados PARA LA SELECCIÓN DE LAS ÁREAS DE ESTUDIOS

Las áreas del Componente Académico fueron seleccionadas de acuerdo a los reinos del entendimiento. Phenix citado por Arraigada (2001) afirma que los seres humanos conquistan seis reinos del entendimiento o del significado, que les permiten tener referencias del mundo y desplazarse por él. Estos reinos son los siguientes:

1. El Reino de los Símbolos. Nuestra inteligencia no toma contacto directo con la realidad, lo hace a través de una construcción intelectual que toma como referencia estímulos sensoriales periféricos. Los sentidos procesan las percepciones directas y las comunican al cerebro. Dicho de otro modo, los sentidos perciben ciertas manifestaciones de la realidad que nos rodea. Cada órgano sensorial comunica al cerebro determinadas señales que permiten que la inteligencia adquiera una noción esquemática de la realidad.

Cada una de estas nociones esquemáticas puede ser a su vez ser condensada en un símbolo. Agrupaciones de símbolos generan códigos y estos códigos pueden constituir lenguajes. Las luces de un semáforo, las letras del alfabeto, los números, los signos aritméticos, los gestos, etc. Gracias a los símbolos, representaciones parciales de la realidad, y a los signos propios de un lenguaje, podemos identificar personas, cosas, atributos y acciones.

Los conceptos identificados se pueden relacionar entre sí generando nociones más complejas que denominamos abstracciones. Podemos entender que Pedro es mayor que Juan, que tengo la presión arterial alta, que pasado mañana vence una cuota de mi crédito de consumo o que mi jefe está de cumpleaños. En una generalización amplia podemos ver que la mayor parte de las abstracciones que usamos tienen una expresión matemática. Fechas, tamaños, distancias, tiempos, crecimientos, disminuciones, coeficientes de propiedades físicas y químicas, tablas genéticas, relaciones de comparación, etc.
El manejo de los símbolos verbales y matemáticos se considera tan fundamental en el desarrollo educativo, que las más importantes universidades del mundo utilizan pruebas de dominio verbal y de habilidad matemática para pronosticar el desempeño de un candidato a la enseñanza superior.

En la obra de Phenix, que hemos citado, este ámbito del entendimiento se denomina Reino de la Simbólica.

2. El Reino de la Experiencia. Desde que el ser humano inicia su proceso vital, su capacidad móvil y motriz comienza a condicionar manifestaciones intelectuales. Se ha argumentado con sólidas razones que una parte importante de la evolución de la inteligencia del hombre se debe a las extraordinarias posibilidades de articulación de sus manos. La experiencia es esencial en el dominio de ciertas habilidades como nadar, tocar un instrumento o realizar un trabajo plástico. La experiencia condiciona nuestros pensamientos dándonos una referencia de lo factible y de las consecuencias que surgen de una determinada actividad corporal.

La reiteración de actos y fenómenos en que se involucran los seres humanos permite, por una parte, obtener mejores resultados de una misma acción y, por otra, explicarnos las relaciones que enlazan las causas con las consecuencias de los hechos. La corrección simple de una tarea por “ensayo y error” es el principio en que se sustenta la técnica. La explicación de las relaciones de causa y efecto de los fenómenos es el fundamento de la Ciencia.

La experiencia es, por lo tanto, condición indispensable para alcanzar determinados dominios intelectuales. Por su parte, cada técnica y cada ciencia es tributaria de un determinado campo de la simbólica, por ejemplo, la nomenclatura química, las leyes en ciencias físicas y las concepciones geométricas que permiten comprender fenómenos físicos, químicos y biológicos.

El Dr. Phenix se refiere a este ámbito de la inteligencia como Reino de la Empírica.

3. El Reino de los Valores. Por alguna razón misteriosa, Sarita prefiere la mermelada de mora, y Marcial la mermelada de frutilla. El sonido de un arroyo o la melodía de un piano no nos deja indiferentes. Podemos sentir agrado al contemplar un atardecer o un arco iris. Si conocemos algunos elementos de climatología, podemos comprender porqué se producen los cambios de color en el firmamento, o la forma y colorido de la luz refractada en la humedad atmosférica. Pero podemos simplemente disfrutar del espectáculo. Hay fenómenos sensoriales que tocan nuestros sentimientos y nuestras emociones, tales como la música y la plástica. Hay también juegos simbólicos en que se enlazan expresiones verbales hermosas e imágenes de fantasía capaces de causar un impacto sentimental en el receptor.

Está claro que los seres humanos pueden desarrollar una ilimitada sensibilidad y afectividad que tiene una significación definitiva en muchas circunstancias de la vida. Por qué soy amigo de tal persona. Por qué me disgusta encontrarme con tal otra. Qué cosas me satisfacen. Qué cosas me entusiasman. Qué cosas me entristecen, y qué cosas me aproximan a la felicidad.

En esta esfera de la comprensión de la realidad, las condicionantes son enteramente subjetivas. Por las mismas razones que alguien se siente bien, otro puede sentirse mal. Todo lo que hacemos, lo que entregamos y lo que recibimos tiene, además de su significado objetivo, una connotación axiológica que puede ser mucho más intensa que lo que el análisis racional indicaría. En este ámbito, el Dr. Phenix se refiere primordialmente a los valores estéticos, y por ello lo denomina el Reino de la ESTÉTICA.

4. Reino de la Personalización. Como consecuencia del desarrollo que en cada persona tiene el dominio de símbolos y lenguajes, de las vivencias que se han acumulado experiencialmente y de la sensibilidad y emotividad que se ha alcanzado a medida que avanzamos en nuestra propia existencia, se establece una relación única e irrepetible entre cada ser humano y el universo que lo rodea. No hay dos personalidades iguales. No hay dos entendimientos idénticos de la realidad.

Esto significa que todo proceso de desarrollo humano, queramos o no queramos, provocará una acentuación de las características subjetivas que están latentes en todo individuo. Por esto, es muy importante procurar que la conquista del mundo personal esté asociada a los logros de la entidad en que se desenvuelve cada individuo. Obviamente, será muy difícil, por la misma naturaleza de este reino del significado, que las finalidades institucionales coincidan plenamente con las motivaciones de cada uno. Pero, al menos, podemos atenuar o evitar que se planteen condiciones completamente contradictorias, y llevar a una saludable posibilidad de ajuste entre los anhelos individuales y colectivos.

Esta esfera, que pone acento en la personalidad y en la subjetividad, es la que en la obra "Los reinos del significado" se denomina Reino de la SINOETICA.

5. Reino del Comportamiento Moral. Sobre la base de las conquistas anteriores, el ser humano presenta su conducta real, la cual refleja, consciente o inconscientemente, una posición ética. Es en la cristalización de la conducta cotidiana donde cada persona se sitúa dentro del espectro de opciones que se abre entre el bien y el mal.

Los intentos de formalizar modelos de vida que orienten cada actitud y cada acción de un ser humano, corresponden a lo que en la obra citada se denomina Reino de la ÉTICA.


6. Reino de la trascendencia. Finalmente, y por encima de todo lo anterior, el ser humano concibe las grandes visiones sobre sí mismo, sobre quienes le rodean, sobre la sociedad y sobre el universo. En este campo, las personas afirman determinados ideales de vida, seleccionan doctrinas políticas y sociales, realzan el ámbito de su trabajo y profesan una fe religiosa.

Estas cosmovisiones son las que, en el pensamiento de Phenix, surgen al conquistar el Reino de la SINÓPTICA.

Puede parecer excesiva toda la referencia anterior dentro de un esfuerzo muy concreto de entrenamiento de personal en una institución de administración de servicios. Sin embargo, tal vez el rigor de las evaluaciones de la competencia funcionaria y la concisión que se exige a cada programa de capacitación interna, obliguen a una atención más permanente hacia lo que está muy al interior en la conciencia de cada recurso humano. No solamente debemos preocuparnos del resultado último de cada operación realizada por un funcionario, sino que debemos procurar entender el tipo de motivaciones que lo animan y, en general, llegar a reconocer, a lo menos, las circunstancias fundamentales que lo rodean.



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